Compañía que nace en 2016 en la sierra norte de Madrid con el impulso de Mari Cruz Planchuelo López  y el deseo de generar un espacio para hablar sobre el ser humano desde diferentes lenguajes a partir de la danza, el performer-actor-manipulador.

 

FAUNO (Lo bello y lo monstruoso)

Una obra original y virtuosa donde la danza y la manipulación de una marioneta crean en el espectador una ilusión inesperada y asombrosa.
Fauno un ser excluido y relegado a la oscuridad quiere amar y ser amado. Para ello decide raptar a una ninfa la cual es un ser libre, vulnerable e inocente. La ninfa vive una pesadilla y se defiende con sus instintos más oscuros para deshacerse del monstruo. Los personajes sufren una metamorfosis y juegan con la apariencia haciéndonos dudar sobre dónde está lo bello y donde lo monstruoso. Nos debatimos entre lo oscuro y lo luminoso movidos por el fin último de amar y ser amados.

Ambos, Fauno y Ninfa, nos muestran su vulnerabilidad despertando en el público la reconciliación con la sombra que transciende lo bello y lo monstruoso.

ANCIANA (De paisaje y memoria)

Espectáculo de danza y marioneta que aborda la vida en zonas rurales, zonas amenazadas por la despoblación y nos invita a reflexionar en las raíces de una cultura viva. La anciana, una mujer sabia, integra dentro de sí un paisaje de memoria que habrá de despertar. Con ayuda de la comunidad, finalmente, se hará posible. Una pieza en la que los recuerdos, los deseos y los sueños se conjugan gracias al uso del objeto en su dimensión poética y las nuevas tecnologías (robótica y videoarte) para dar cuenta de este canto de esperanza: una nueva vida que nos permita habitar la tierra y una capacidad de crear y soñar el mundo futuro que imaginamos.

DRAGONA (Territorios ocupados)

Propuesta experimental site specific donde se ocupa el territorio tomando éste como contenedor y contenido. La performance Ser – Dragona se moverá con sus huesos, músculos y piel como contenedores y sus órganos como contenido. El territorio espacio y el territorio cuerpo se experimentará como cuerpos que se despliegan hacia una supervivencia en un medio hostil, desnaturalizado en un cementerio de materia que se torna viva. Esta pieza parte de investigaciones anteriores que tuvieron que ser congeladas por la dureza de los resultados obtenidos.

La Dragona es una mujer mitológica que se enfrenta en sus diferentes etapas de la vida (niñez, juventud, plenitud, vejez) a una ciudad contemporánea que la golpea hasta que ella conecta con su naturaleza e instintos.

La pieza como hemos mencionado anteriormente es una obra que irá creciendo, desarrollándose a lo largo de los días de la residencia- intervención y contará con unos cuerpos presentes que habitarán el edificio que se ocupará literalmente, usándose de hogar, de cueva, de refugio, de lugar donde esconderse y donde gritar. Cuerpos que serán intervenidos, co-habitados.

La obra, si se puede denominar así, será el resultado del proceso, sin un principio y final totalmente marcados, será una puerta abierta. Los espectadores compartirán con los creadores ese espacio de construcción y destrucción, serán totalmente libres de entrar y salir, irse y volver. Sin una estructura excesivamente cerrada, la pieza se irá construyendo en tiempo real; cuerpos, objetos, cámaras de vídeo, equipos de grabación estarán conectados y se irán sumando a modo de capas que podrán ser colocadas, superpuestas, pero también con el cariño de una caricia o con la brusquedad de un terremoto podrán desaparecer para dar pie a otras cuerpos que invadirán el territorio ocupado.

El edificio, como un cuerpo más, será invadido, ocupado por diferentes cuerpos que entrarán y saldrán de escena o de la propia performer-bailarina. Niñas, putas, inválidas, luchadoras, vírgenes satíricas, cuerpos tirados por cuerdas invisibles, cuerpos andróginos, cuerpos sin cuerpo, sin identidad, sin salida.